De nuevo viernes. Los días pasan veloces dentro de su lentitud. Al igual que las semanas, los meses, los años. Es imparable.
Sale el sol. Nos despertamos. Mi cabeza va deprisa repasando las necesidades básicas de todxs primero, lo que nos gustaría hacer, después, lo que hay que hacer, por último. Repaso mientras lentamente saco a lxs niñxs de la cama, preparamos el desayuno, nos vestimos y decidimos qué hacer. Su energía es brutal y rápida, así que la mía tiene que compensar…😤
Y entonces, ¿a qué velocidad vamos?
A la de las emociones, las necesidades, la velocidad del juego y las risas, y también el enfado y las lágrimas, el trabajo y los cuentos, los besos y encuentros, del ir y venir, del vestir y comer, de hablar y soñar…. Todo es junto y revuelto nos da la velocidad de crucero, la de la manada. Ahora se llama slow life, pero en serio, qla mayoría de las veces vamos a hipervelocidad 🚀🤣🤣
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Como en este vídeo, atrás en Tailandia, donde cada uno lleva una velocidad, pero nos movemos a la misma.
Y tú, ¿A qué velocidad vas?

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