Ayer hicimos un esfuerzo grande para estar a las 9:15 de la mañana en el lugar de encuentro para salir, junto a otras familias que asistieron la semana pasada al Project Worldschool Family Summit, hacia las Cascadas de Bua Thong, más conocidas como Cascadas pegajosas: Bua Thong sticky waterfall.

Entre las familias que acudimos llenamos cuatro taxis rojos, en los que íbamos entre 10 y 13 personas en cada unos. Así que sí, nos juntamos unos cuantos y prometía una hora de viaje de charla y un día de aventura.

Salimos de la ciudad antigua de Chiang Mai hacia el norte por la carretera con mucho tráfico. Poco a poco fue cambiando el paisaje. Dejaron de haber tantas casas y también tantos coches hasta que fuimos por una carretera con un solo carril y a los lados solo había árboles. “¿Ya llegamos al monte?” Preguntaba Roberto, realmente echaban de menos estar en la naturaleza.

Entramos en el parque nacional de Si Lanna Chiang Mai y en la entrada a la zona de las cascadas había un puesto de seguridad en el que nos hicieron apuntarnos a todos en un libro.

Durante ese rato que estuvimos parados algunos se bajan de los coches y los niños empezaron a subir por las escaleritas que hay en la parte de detrás hacia el techo y ya no hubo quién les parara. Y los adultos e incluso los conductores de los coches sacando fotos!🙈 Y desde ahí hasta el aparcamiento de las cascadas fueron en lo alto del coche😬😅.

Una vez apuntados en el libro, entramos en la zona de las cascadas y nos bajamos de los coches. Qué emoción! ¿Como serán? Hay una zona de picnic bajo los árboles, baños y un lugar para comprar algo de comer. Seguimos de frente y nos encontramos en la parte alta de las cascadas y a un primer vistazo nos sorprende que hay gente subiendo y bajando por ellas agarrados a una cuerda!

A la derecha hay unas escaleras de madera con unos 300 escalones!! Jajaja, y nada más empezar a bajarlas ves un cartel que dice : cuidado serpientes…. 😬.  

Por eso de repente me quedo estática cuando veo algo moverse en el siguiente escalón. Y tardo unos segundo en que mi mente reconozca ¡Un cangrejo! Ja, ja, ja ¿en serio?🤣

La zona de las cascadas por la que cae el agua es toda blanca o color crema y llama la atención. Resulta que es una cascada extraña donde las haya en la que los minerales que lleva el agua se han ido depositando formando una superficie de piedra caliza sobre la que corre un agua completamente transparente.

Esta superficie mineral hace que no crezca musgo ni plantas sobre ella y que puedas caminar por encima con seguridad ya que al ser rugosa no resbala nada, de ahí lo de pegajosa.

Hay tres niveles de cascadas y en la parte baja de cada nivel encontramos pozas pequeñas donde los niños pueden jugar y chapotear. Realmente es un lugar mágico. Cascadas color crema, aguas cristalinas y la frondosidad verde de las plantas, una mezcla que no habíamos visto antes.

Así que resultó una visita diferente en la que pudimos refrescarnos caminando por el agua, quién quiso hizo mucho ejercicio subiendo y bajando por las cascadas, quien quiso se sentó o tumbo largo rato en el camino cremoso de la cascada y quién quiso se pasó la mañana vigilando por si venía alguna serpiente, je, je, je. El único gasto fue el transporte hasta allí que nos costo 3,7€ por persona, unos  15€ para nosotros cuatro.

En resumen, nos encantó. Es un lugar que no está saturado de gente, al contrario, muy tranquilo y en el que puedes disfrutar con niños de todas las edades!!

 

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