Ayer tuvimos un día completo!
Por la mañana decidimos ir a un lugar para jugar con la arena y el agua, en el río justo donde comienza el trekking a la cascadas de Mae Yen y donde en teoría había un bar. Por el camino pasamos por campos de arrozales que son tan bonitos con las colinas al fondo, además estaban trabajando y nos encantó verlo.

Vimos también vacas pastando y revolcándose en el barro siempre rodeadas de alguna garza esperando el momento para subírseles encima y comerse los bichitos.

De repente la carretera se acaba y seguimos por una pista estrecha de tierra, lo cual ya era toda una aventura en la moto para nosotros. Yujuuuuu!!!

Aparcamos y encontramos un lugar bastante bonito en medio del bosque, al lado de una presa. Plataneras, bambús, el agua, era muy bonito.

Cruzamos el riachuelo mojándonos los pies para explorar el bar que en teoría había al otro lado. Encontramos, después de subir unas escaleritas de tierra y madera, una caseta de un bar, mesas, sillas y diferentes adornos, todo de madera y huesos. Parecía abandonado, pero cuando nos fijamos entendimos que no porque realmente tenía toda la equipación para ser un bar y en buen estado. Incluso algunos botes de comida. Simplemente estaría cerrado jajajaja. También había una cabaña como para quedarse a dormir que Greta espiaba a través de su ventana. Estaba cerrada con candado. También encontramos un columpio de madera muy chulo.

Pasamos un rato explorando la zona del bar, la de la presa y jugando con el agua y la tierra.

Por la tarde venía la siguiente aventura. Queríamos ir a ver la puesta de sol desde el Buda Blanco de Pai. Este Buda puede verse desde el pueblo entre el verde de la vegetación, cuando miras a la ladera de la montaña. El Sol se pone un poco antes de las 5:30pm, pero como no sabíamos cuanto íbamos a tardar en subir los escalones hasta el Buda, salimos de casa como a las 4pm. De nuevo aventura en moto para descubrir que podíamos llegar hasta los pies de la gran escalera blanca, no sabíamos si tendríamos que subir a pie toda la montaña jajaja.

El comienzo de la escalera es super ancho e impresiona bastante. Arriba del todo puede verse la cabecita del Buda Blanco.
Subimos los 300 escalones y la verdad que es bastante imponente la estatua de este Buda que va apareciendo cuando subes los últimos escalones.

Luego te das la vuelta y puedes ver una asombrosa vista del valle de Pai y las montañas que lo envuelven. Cuando llegamos no había casi nadie, pero según se aproximaba el sol al horizonte comenzó a llegar más y más gente. La gran mayoría dando la espalda al gran buda blanco para ver el sol ponerse tras las colinas al otro lado de Pai.

Terminamos el día bajando al pueblo a por pizzas y nos encontramos con que por la noche cortan varias calles y se convierte en un mercado de ropa, comida, música y productos artesanales. Luego hicimos nuestra primera conducción nocturna en moto hasta casa.

Sigue todas nuestro diario de aventuras en https://ligronesenruta.com/ruta/

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