Llevamos toda la semana escuchando hablar de los cat cafe que hay en Chiang Mai a las familias worldschoolers. Y hoy, después de varios días explorando parques infantiles, cambiamos de objetivo y fue el día en el que fuimos a un café de gatos!.

Un cat cafe es un café temático en el  que puedes ir y jugar con los gatos que viven allí, mientras te tomas algo. Estos lugares nacen en 1998 en Taiwán y con el tiempo lograron hacerse famosos en Japón atrayendo muchos turistas. Se cree que la relajación que provoca el acariciar gatos es beneficioso desde un punto de vista cardiovascular y por lo tanto puede ser beneficioso para la salud.

No sabemos si todo esto será verdad, pero nuestra experiencia hoy ha sido buena, los niños se lo han pasado pipa y por ende, nosotros también. Buscamos uno cerca de la casa y allí nos fuimos: Cats in Wonderland!! Al llegar nos quitamos los zapatos y los dejamos en la puerta. Nos dan una calurosa bienvenida y una vez cerrada la puerta podemos atravesar la vallita de seguridad para que los gatos no se escapen. En este café Los gatos que hay han sido rescatados de algún accidente, o de la calle y son cuidados y alimentados con mucho amor al día proporcionado por la gente que va a visitarlos, además del de sus dueños. Nos explican que no podemos cogerlos, solo acariciarlos, salvo que ellos se te suban encima. El lugar está decorado al detalle y hay muchos juguetes para interaccionar con los gatitos.

También nos ofrecen la carta y claro, ¡lo queremos todo!, batidos, smoothies, madalenas, helados, brownie y también galletitas para dar a los gatos. Yo me decanto por el batido de mango con helado de coco y David elige el que sería nuestro primer smoothie en la vida, así somos jajaja, de sabor mango. Los niños eligen una madalenas, o cupcakes muy llamativas, pero solo se acaban comiendo el bizcocho de dentro, la madalena vamos, ja, ja, ja. Eso sí, los precios bastante europeos, jeje.

Cuando nos dan las madalenas venían cubiertas con una especie de campana de plástico, al principio pensamos que sería algo moderno, pero enseguida descubrimos que era para proteger la madalena de los gatos jajaja. De hecho, más tarde llegó una mamá con su hija y en un despiste Gandalf, así se llamaba el gato, estaba tomándose su batido. La mujer estaba paralizada moviendo las dos manos así como aplauden los sordomudos, pero sin hacer nada jajaja. Tuve que salvar su batido, jajaja , pero ya no se lo tomó, creo que le dió asco.

Pasamos una tarde muy entretenida entre tomar batidos, jugar con los gatos y darles de comer. Los dos chicos que llevaban el lugar son muy simpáticos y amables, nos acompañan, nos dicen los nombres de los gatos y nos cuenta un poco de dónde viene cada uno y como es su carácter.

También nos dan información sobre Chiang Mai, regalándonos incluso un mapa especial que han hecho ellos con los lugares importantes marcados, como los mercados, parques… Qué genial!! Y también nos asesoró un poco en cuanto al alojamiento que estamos buscando en Pai y el transporte. Son unos minibuses y el mensaje es ” no los cojas de noche, no duermen. Y si es de día, mira a la cara del conductor y si ves que bosteza, coge el siguiente autobús”…😅 Ok!!. 

Pasamos un par de horas muy agradables en aquel lugar y me da que volveremos otro día.

Cafe Cats, !lo que inventamos! Y por cierto, también hay dog cafe y rabbit cafe!! 

 Seguimos explorando!!!

*Si te interesa, en España, el primer café de gatos abrió en 2013 en Madrid, se llama La Gatoteca, sede social de la ONG por la adopción de gatos ABRIGA. Ahora seguro que tienen que haber muchos más!, O no.

 

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